Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Entre referencias a los pecados capitales, el amor, la muerte, la enfermedad y la tradición religiosa de Morelia, la poeta Lucía Rivadeneyra presentó este viernes su plaquette De capital enfado son los verbos, una obra donde el lenguaje cotidiano dialoga de frente con símbolos de la fe, el cuerpo y la memoria.
La presentación, moderada por Rafael Calderón, contó con los comentarios de Mariana Masera y Sergio J. Monreal, quienes coincidieron en la capacidad de la autora para construir un universo poético minuciosamente organizado, donde el lenguaje se convierte en un territorio de exploración emocional.
Durante la charla, Rivadeneyra compartió que esta publicación nació a partir de una invitación para participar en el Festival Internacional de Poesía de Puebla. Al ser elaborada en un periodo muy corto, destacó el valor del trabajo editorial para concretar la edición.
Para la escritora era fundamental que la primera presentación de la obra fuera en Morelia, su ciudad natal. Aseguró que la capital michoacana atraviesa buena parte de los poemas, particularmente por la presencia constante de ese imaginario religioso que la caracteriza.
«Decidí que fuera por primera vez en Morelia, en mi ciudad natal. Si bien nací en la calle de la Amargura, también me salvó la vida que la esquina se llamara calle del Suspiro», expresó entre risas.
La autora detalló que la obra se divide en tres apartados: Letanía, Mudanza e Hipocondría y salud, donde aborda temas que considera pilares permanentes en la literatura. «Yo creo mucho que el amor y el desamor son temas eternos, la soledad y, por supuesto, la muerte. Creo que voy por ahí en gran medida», comentó.
Como parte del encuentro, Rivadeneyra dio voz a algunos de los poemas incluidos en la publicación. Entre ellos sonó Letanía, un texto donde recurre a vírgenes, cristos y santos como figuras para hablar del dolor, la desesperanza y la búsqueda de consuelo, además de otros escritos que tocan la enfermedad, el matrimonio y los llamados pecados capitales.
Al analizar la obra, Sergio J. Monreal señaló que este volumen mantiene la línea temática que la autora ha desarrollado en libros anteriores, pero jugando con la idea de los pecados capitales para transformarlos en una reflexión sobre los deseos, las culpas y la propia condición humana.
Mariana Masera, por su parte, subrayó la fuerza del lenguaje poético de Rivadeneyra, describiendo la obra como una «patria íntima» donde convergen la memoria, la sensualidad, la piel y la experiencia cotidiana, elementos sello en la producción literaria de la escritora.
