Morelia, Michoacán
A pesar de la proximidad del mediodía y los rayos del sol que iluminan las calles, en torno de la sucursal del Banco del Bienestar, aledaña a la plaza Carrillo, aún se siente un clima fresco, como lo denotan los abrigos, los chales y los suéteres que portan los adultos mayores que esperan cobrar la primera ministración de 2026 de la Pensión del Bienestar.
Algunos llevan bancos plegables, para descansar un poco las horas que deberán permanecer en el sitio, y sombrillas, para enfrentar la lluvia o la intensa radiación solar. Algunos acuden acompañados por otros adultos mayores o familiares, la mayoría van solos.
Una pequeña lona de extiende sobre el acceso a la sucursal bancaria, pero la fila se extiende sobre las largas cuadras de la calle Abasolo, para quienes aguardan para acceder a la ventanilla, y se va hacia la calle Fuerte de Coporo, para quienes ingresaran al cajero automático.
“Con frío, calor, lluvia, como sea, aquí estamos, yo espero al menos dos horas, a veces más, y a veces me toca que, al llegar, me dicen que ya no hay dinero y que vuelva otro día”, explica Mary, beneficiaria de la Pensión del Bienestar para Adultos Mayores, sentada en un banco plegable y cubierta para protegerse del frío.
“No sé hasta qué hora nos desocupemos, mire dónde va la fila, pero normalmente son dos horas las que nos tardamos, alguna vez me ha tocado que no hay ya dinero y tenemos qué venir al día siguiente”, agrega Abel, también a la espera de su pensión.
“Trato de llegar temprano, a las 06:00 horas, y me voy entre las 10:00 y las 11:00 horas, porque siempre hay filas largas, pero a veces me toca más lejos y tardo más o no alcanzo a cobrar porque cierran o dejan pasar a quienes usan silla de ruedas o bastón y se tardan en atender a los demás, aunque, eso sí, nunca me ha tocado regresar otro día porque no hay dinero”, explica Romualda Coria, derechohabiente del programa.
“Una hora, hora y media, es lo que normalmente espero para pasar por la pensión, me traigo mi banco para descansar, porque me duelen las rodillas si paso mucho tiempo de pie, pero nunca me ha tocado volver otro día porque se acabó el dinero para las pensiones”, detalla Lucio, que no descuida el avance de la fila que se extiende sobre la calle Abasolo.
La mayor parte de los adultos mayores congregados este miércoles en la sucursal del Banco del Bienestar asisten solos, y, aunque saben que existen diferentes mecanismos para cobrar sus recursos, prefieren acudir a la ventanilla para su mayor seguridad.
“Yo no tengo quién me acompañe, me la rifo yo sola, y vengo porque no me animo a usar las aplicaciones, no le sé bien al celular”, indica Romualda Coria.
“Vengo por mi pensión solo, todavía puedo hacerlo, y siempre he venido aquí, desde que me dieron la pensión”, refiere Lucio.
“No, yo vengo sola, no hay quien me acompañe, y aunque me toque esperar, prefiero eso a ir a otros sitios, porque luego pasan cosas, como que se atora la tarjeta”, expresa Mary.
“Yo vengo con mi hija, nos acompañamos, pero ella está enferma, sabemos que podemos ir a otros lados, pero luego hay complicaciones, mejor venimos aquí”, refiere Abel.